¿Qué tenemos cuando tenemos razón?

Introducción: hace mucho leímos ésto, y creemos… con lo que se vive a nivel local, social, y en nuestro querido país, tiene mucha vigencia, o por lo menos sirve para reflexionar, por eso lo compartimos para su consideración….

…”Soy por naturaleza discutidor, de esos discutidores activos e incansables que hacen del discutir un modo de vida. Hace un tiempo, en el epilogo de una ardua y trabajosa lucha por obtener el deseado “premio”, cuando el triunfo casi se avizoraba, mi interlocutor me dijo, muy calmadamente: “Tenés razón…”
Me saludó con una inclinación de cabeza, me dio la espalda y se fue. Me encontré de pronto perdido y lejos de mi propósito. Mi deseo de triunfo se esfumó súbitamente dando lugar a una sensación de vacío y trivialidad que me acongojó mucho.
Me pregunté entonces y me sigo preguntando: ¿ qué tenemos cuando tenemos razón?….Nada. No tenemos nada. Solo un vacío que es la cancelación del otro. La imposibilidad de sumar, de agregar lo que el otro propone, de incorporar conocimiento a nuestro conocimiento; de transitar un camino de nuevo saber del que, con seguridad, saldremos enriquecidos.
Mucho me gustaría comprender con mas profundidad, conocer los resortes que accionan este paradójico mecanismo de perpetuo móvil que no nos lleva a ningún lado, que nos hace girar locamente sobre nosotros mismos en derredor de un eje equívoco: La razón que para nada sirve, que nos planta en un lugar desde el que solo podemos ver nuestra propia imagen y perdemos de vista al otro. Sostenemos presuntuosamente que nuestra opinión primigenia es imperfectible y no puede no debe sufrir transformación alguna.
Deseamos tan intensamente poseer razón, que no podemos incorporar nada nuevo y nos empobrecemos cada vez más. Cualquier persona medianamente avisada sostendrá que su deseo al discutir es intercambiar ideas y aunar criterios para dar lugar a un nuevo conocimiento. Y en muchos, muchísimos casos seguramente es así. Pero es difícil no caer en la trampa del deseo de vencer al otro, de sojuzgarlo, de mostrarle que es uno y solo uno el poseedor de la razón única, verdadera y excluyente.
¿Que tenemos cuando tenemos razón?
Al lograrlo perdemos súbitamente la posibilidad de unirnos al otro, nos quedamos solos sin tener con quien compartirla, sin darnos cuenta que en términos reales nada significa, que existe fugazmente solo merced a la presencia de aquel a quien se la ganamos.
Cuando el vencido se va, cuando quedamos solos, nada nos queda.
Vano galardón que sirve únicamente para ser esgrimido como trofeo, en desafiante actitud de combate.
La verdadera razón no emerge de una discusión, sino de la incorporación de lo propuesto por el otro, de la suma de los pensares y sentires en una infinita dinámica”…
¿No cree que tengo razón??
(de Rodolfo Goldschwartz)