Política y Sainete: Reflexiones sobre la débil “democracia” en Calchaquí

cqui-2   La corrupción política que hace 25 años gobierna Calchaquí no deja de asombrarnos. Sin duda, ha superado todos los límites imaginables.
   Haciendo memoria de las “sorpresas políticas” de los últimos años, recordamos que pocos meses después de las elecciones del 2005, sorprendió a todos la “borocotización” del concejal Colnaghi que -elegido por el Frente Progresista- transfugó a las filas del Justicialismo para ponerse junto a Milessi. Este hecho de travestismo político, -más allá del bochorno que significó para los militantes y adherentes del progresismo-, fue una perla más para seguir minando la ya débil credibilidad en la política y la participación…. 

   …Hace solo dos años, en las elecciones del 2007, hubo una sorpresa similar. Con la complicidad de punteros políticos del progresismo, un grupo faccioso del peronismo se constituyó como “partido opositor” de ellos mismos. Mientras el peronista Cuello iba por el justicialismo, el peronista Milessi iba por el Frente Progresista. La estafa perfecta. Independientemente de quien ganara, gobernarían los inescrupulosos de siempre. En esa oportunidad, vestidos con plumas del Frente Progresista, Milessi, Mussin y Colnaghi se vendían a sí mismos como “enconados opositores de Cuello” mientras compraban votos con “plata dulce” en nombre del “cambio político”.
   Nuevamente se impuso el engaño, aumentando el descrédito a la política y la burla a los mecanismos democráticos de sufragio…

   …La sorpresa en el 2009 es que se cristalizó la mentira electoral del 2007:
Milessi, -quien fuera el más desmesurado opositor de Cuello-, es hoy el “hombre más fuerte y fiel” de la gestión Cuello, a cargo de varias secretarías.
Colnaghi, respaldado por el “aparato punteril” de Milessi, -y tras un escandaloso soborno en las elecciones primarias-, encabezó la lista “opositora?”… a Cuello y Milessi.
   En la última elección, la facción “reutemanista” realizó una trampa electoral sin precedentes en la provincia, -la que todos conocemos y repudiamos-, para que sus hijos putativos, (que jugaron de “opositores”), sean electos y no asuma ningún opositor al concejo deliberante.
   Una vez reelecto, el “gran opositor” fue elegido por “sus opositores” para que los represente, ¡nada más ni nada menos que en la presidencia del concejo deliberante!, para defender la política del ejecutivo municipal… de la cual es “opositor”…
   ¡Realmente es un sainete!

   Si por lo absurdo no se entiende,… intentaremos explicarlo de otra forma:
El “socialista?” Colnaghi, quien fuera elegido en el 2005 por el Frente Progresista, hizo toda su gestión de concejal junto a Milessi como “justicialista”. El concejal “justicialista” Milessi, hace dos años fue candidato a intendente por el “Frente Progresista”, -fuerza opositora del partido Justicialista al que él pertenece-, y que llevó como primer concejal al “socialista?” Mussin, que dijo representar al “justicialista” Milessi en ese entonces venido a “progresista”, apoyado por el “socialista?” venido a “justicialista” Colnaghi. En esa oportunidad este contubernio político se opuso firmemente al entonces “kirchnerista” Cuello, luego venido a “reutemanista”. Pero hoy, los “progresistas” Milessi, Mussin y Colnaghi, ahora venidos a “reutemanistas” con “contactos socialistas?” (sic), son parte de la gestión “justicialista” de su tenaz opositor Cuello, no sólo desde las secretarías del ejecutivo a cargo, sino también, -aunque parezca burlesco-, desde la presidencia del Consejo Deliberante. ¿Seguimos sin entender,…ó está demasiado claro?

   Este sainete político hace mucho daño a Calchaquí. No solo porque sigue generando más sospechas sobre el ya sospechado ejecutivo municipal y el ya desacreditado Concejo Deliberante, -carente hoy de legitimidad política por las conocidas irregularidades del último sufragio-, sino que, -lo que es mucho peor-, este accionar corrupto sigue afectando la credibilidad en las instituciones y en la democracia, debilitando la única herramienta para transformar positivamente la realidad, que es la participación honesta y responsable de los ciudadanos en la vida política local, con la firme confianza de que un cambio de verdad es posible.