Carta Abierta por el conflicto docente

24370_escuelas¿Cómo contar a la comunidad que no quiero resignarme a sólo esperar que este conflicto siga en su tire y afloje hasta no dar más, y que por otro lado sí creo debe haber una idea superadora en este tema?
Lo intento haciendo y contestando algunas preguntas, sólo son pensamientos expresos, en voz alta, y de ninguna manera quiero ponerme ni a favor o en contra de docentes, o del gobierno. Sólo quiero una reflexión que ayude al debate.
Por ejemplo: ¿quiénes se benefician y quiénes se perjudican con el conflicto que mantiene el gremio con el gobierno provincial por aumento de sueldos?


¿Qué podemos hacer ante esto, en comunidades pequeñas como la nuestra, en la que nos conocemos bastante y sabemos de las necesidades en general? ¿Hay algo por hacer, tenemos nada más esperar que en la “cinchada” afloje alguno, o convertimos esto en una oportunidad para buscar maneras diferentes de responder ante una problemática de hace varios años?
¿Podríamos entre los padres (que tenemos la necesidad concreta de contar con un medio adecuado para la enseñanza y formación de nuestros hijos), y los docentes de una comunidad, encontrar alternativas innovadoras?
Yo creo que sí, más aquí, que para poder dar sus clases: -tienen distancias cortas que recorrer, no necesitan de transporte público, en general, -que es altamente posible contar con los elementos indispensables para dictar las clases, -en los casos en que haya otro tipo de problemas, llámese económicos, de nutrición, sociales, en los que el docente distrae su atención (y no es su función específica), es posible dar intervención a otros actores de la sociedad (salud, asistencia social, policía, etc.), – si hay ausencias de alumnos, puede no ser tan complicado, si nos ponemos de acuerdo, evitar deserciones, con distintos estímulos.
Ya no podemos seguir haciendo “oídos sordos” a todos estos problemas, que no los va a solucionar ningún gobierno en particular. La resolución pasa por nosotros; es necesario que la sociedad, sus instituciones, con todos sus integrantes, sea consciente de su acción formadora, y que todos nos hagamos cargo de nuestras funciones y seamos responsables de la parte que nos toca a cada uno, con vocación, esmero, dignidad e inteligencia.
El sueldo de los docentes es abonado por el Gobierno de turno, con dinero recaudado por su función en el Estado provincial, al que aportamos con nuestros impuestos, para satisfacer luego, entre otras, estas necesidades mínimas como la de la Educación de nuestros hijos. Entonces, ¿tenemos o no que ver?. Sí, tenemos.
Por todo ello propongo un debate, abierto, sincero, sin agresiones, como una gran asamblea general en la que ojalá participaran: autoridades, padres, los cooperadores de las escuelas, los directores y maestros, en donde no haya respuestas corporativas, ni preestablecidas, sino un profundo deseo de búsqueda del bienestar común, general, atendiendo a que el tiempo desperdiciado por personas que hacen el bien, seguro es aprovechado al máximo por quienes tienen intereses particulares y mezquinos. Es decir, pido que no terminemos haciéndole el “caldo gordo” a los oportunistas e inescrupulosos, a los que en definitiva muy poco les interesa sacar buenas personas de nuestros niños; por el contrario, son los que desean obtener dóciles gobernados.

Saludo con un fraterno abrazo
Liliana N. Sager
DNI 14039876